El presidente del PRO, Mauricio Macri, activó una fuerte estrategia de presión para que Javier Milei desplace al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tras la confesión del funcionario sobre la omisión de fondos en sus declaraciones juradas. Sin embargo, el exmandatario trazó un límite institucional claro: instruyó a sus bloques parlamentarios a no aportar los votos ni el quórum para los pedidos de interpelación y la eventual moción de censura que impulsa la oposición dura en el Congreso.
A través de un duro comunicado en la red social X, el partido amarillo le marcó la cancha al Ejecutivo: “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”. Pese a la contundencia del mensaje, en el entorno de Macri rechazan de plano plegarse a la embestida legislativa convocada para el próximo 23 de junio por Unión por la Patria, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y el bloque de Juan Schiaretti. “No nos vamos a prestar al circo de los K”, sentenciaron desde la conducción de la fuerza.
Especulaciones en Diputados y cautela en el interbloque
En la bancada de diputados que lidera Cristian Ritondo consideran que el mecanismo de remoción constitucional es una herramienta extrema y que, al no haber un procesamiento judicial firme por enriquecimiento ilícito, avanzar en esa línea sería prematuro. No obstante, los legisladores del PRO manejan una hipótesis concreta: estiman que el desgaste de Adorni es irreversible y que el funcionario terminará presentando su renuncia antes de la fecha fijada para la sesión especial.
Esta postura de prudencia y distancia del kirchnerismo es compartida por los socios del interbloque Fuerza del Cambio:
La UCR: El bloque conducido por Pamela Verasay (alineado con el mendocino Alfredo Cornejo) mantiene una posición expectante. Cuestionan la autoridad moral del peronismo para hablar de corrupción y supeditan sus pasos a los avances de la Justicia.
Provincias Unidas: El espacio referenciado en la vicegobernadora santafesina Gisela Scaglia rechaza la idea de llevar el debate al recinto para evitar la "victimización" del jefe de Gabinete ante la opinión pública.
Bajo este panorama, el oficialismo contaría con los números necesarios para obturar el quórum en la Cámara Baja (fijado en 129 diputados). Incluso si la oposición lograra sesionar, al carecer los proyectos de dictamen de comisión, la jugada solo prosperaría como un emplazamiento formal. En el Senado, el escenario se presenta más complejo para La Libertad Avanza, aunque elPRO ya anticipó que encauzará la discusión a través del pedido de informe de gestión que formalizó el misionero Martín Goerling, descartando allí también la vía de la destitución legislativa.
Giro discursivo y la pulseada interna por el electorado
El endurecimiento de Macri frente al caso Adorni se impuso tras una deliberación interna en la mesa de conducción del PRO, doblegando la postura de algunos gobernadores que preferían un perfil más moderado frente a la Casa Rosada. El malestar central radica en lo que el partido calificó como una "falta grave": el drástico cambio de versión del ministro coordinador, quien en su informe ante la Cámara Baja el 29 de abril garantizó que su patrimonio estaba "impecable y sin ocultación alguna", para luego admitir en televisión que poseía u$s300.000 de origen cripto y dinero familiar no declarado ante la Oficina Anticorrupción.
La reacción busca interpelar de forma directa al núcleo de votantes de la extinta coalición Juntos por el Cambio que apoyó a Milei en el balotaje: un segmento que respalda las reformas económicas pero rechaza las irregularidades éticas. La ofensiva de Macri se sintonizó además con las declaraciones de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien reconoció que su par de gabinete incurrió en una "omisión ética", y con los reclamos públicos de dirigentes de su mesa chica como Darío Nieto y Fernando de Andreis, quienes pidieron abiertamente que el Presidente le exija la renuncia.
El trasfondo de la ruptura del diálogo Olivos-PRO
La relación política entre Macri y Milei sufrió un quiebre definitivo semanas atrás en la Quinta de Olivos, coincidiendo con el desplazamiento de Guillermo Francos del gabinete. El exmandatario lamentó la decisión de Milei de entronizar a Adorni en la jefatura de ministros en lugar de optar por un perfil técnico y de gestión —para el cual había sugerido a Horacio Marín, actual titular de YPF—.
Frente a la parálisis de ese canal de diálogo y en medio de las disputas que sacuden el entorno presidencial entre Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, Macri aceleró su diferenciación. El líder del PRO inició una gira por las provincias para revitalizar la estructura del partido con la mirada puesta en el mediano plazo, consolidando alianzas con gobernadores como Maximiliano Pullaro, justo antes de emprender viaje a los Estados Unidos en sus funciones institucionales al frente de la Fundación FIFA.
