Un sorpresivo hallazgo sacudió a la ciudad de Caleta Olivia durante el desarrollo de una causa judicial en la provincia de Santa Cruz. Efectivos de la Prefectura Naval Argentina secuestraron cuatro lingotes de oro refinado, valuados en más de 1.200 millones de pesos, que se encontraban escondidos en un lugar tan insólito como imprevisto: el depósito de agua de un inodoro en desuso dentro de una vivienda particular.

El operativo se llevó a cabo en el marco de dos registros domiciliarios ordenados por el Juzgado de Instrucción N° 1 de dicha localidad, bajo la tutela del juez Marcos Pérez Soruco y la secretaría de Kevin Daniel Rearte. Aunque el despliegue policial culminó con el secuestro del millonario botín, las actuaciones no comenzaron por un delito económico, sino por la investigación en torno a la desaparición no esclarecida de un vecino ocurrida a finales de 2025.
El procedimiento y las evidencias decomisadas

El hito central de la inspección ocurrió durante la requisa del primer inmueble, donde el personal de la fuerza federal revisó un baño fuera de servicio. Al inspeccionar la cisterna o depósito empotrado del sanitario, detectaron cuatro piezas metálicas doradas con un peso que supera los dos kilos y medio.

Junto al mineral precioso, las autoridades identificaron a tres ocupantes mayores de edad y procedieron a la incautación de diversos elementos de prueba para la causa:

Material tecnológico e informático: Un sistema de grabación DVR y dos dispositivos de telefonía móvil.

Pruebas periciales: 38 vainas servidas y tres muestras por hisopado tomadas sobre la superficie de una heladera.

Vehículos y transporte: Un automóvil particular en la primera vivienda y unidades adicionales en el segundo domicilio allanado, donde habitaban dos adultos y dos menores.

Todas las personas involucradas en los procedimientos quedaron supeditadas al expediente a la espera de las resoluciones judiciales.

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Las dos hipótesis judiciales: del origen minero a una desaparición

A partir de la recuperación de las piezas de oro, la Justicia santacruceña encamina el expediente a través de dos líneas de investigación entrelazadas:

La causa de origen (Desaparición de persona): Las tareas de inteligencia, seguimiento y análisis de información sobre la desaparición del ciudadano se iniciaron formalmente en mayo de 2026. Los allanamientos buscaban pistas para dar con su paradero, derivando de forma imprevista en la localización del cargamento.

La pista del robo a la minera: Los investigadores evalúan si las piezas de metal halladas guardan relación con un asalto de gran escala ocurrido durante 2023 en la provincia. En aquella oportunidad, un grupo delictivo vulneró la bóveda de una compañía minera local para sustraer lingotes de oro y plata.

De acuerdo con las precisiones oficiales aportadas por la fuerza de seguridad, la hipótesis preliminar sugiere que se trataría de metales procesados y refinados para orfebrería o joyería. No obstante, el magistrado interviniente dispuso la realización de peritajes químicos y técnicos para determinar con exactitud la pureza, composición y procedencia de la mercancía.