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Sebastián Favre, ex piloto de avión y residente del barrio Los Alisos, quedó imputado por maltrato animal luego de que se viralizara un video en el que se lo ve disparando con un arma de aire comprimido en su jardín. La administración le aplicó la sanción económica máxima del complejo.

Un violento episodio de convivencia registrado en el complejo residencial Nordelta derivó en una severa sanción económica y un expediente judicial. Sebastián Favre, de 49 años, ex piloto de avión y propietario de una escuela de vuelo en Zárate, fue multado con 4,5 millones de pesos —la pena económica máxima estipulada por la administración del barrio— tras ser filmado mientras disparaba contra un grupo de carpinchos desde el jardín de su propiedad en el lote 90 del barrio Los Alisos.
El hecho y la causa judicial

ImagenEl episodio ocurrió el pasado 17 de septiembre. En las imágenes que se viralizaron en redes sociales se observa a Favre, descalzo y en pijama, apuntando y efectuando disparos en dirección a los animales, que suelen transitar libremente por los espacios verdes del complejo.

A raíz de la difusión del material, la Asociación Vecinal Nordelta formalizó una denuncia penal ante la UFI N° 1 descentralizada de Benavídez, a cargo del fiscal Cosme Irribarren. Posteriormente, personal policial allanó su domicilio y secuestró el arma de aire comprimida utilizada, quedando Favre formalmente notificado en una causa por maltrato animal.
Sanciones internas y el reglamento de Nordelta

Puertas adentro, el comportamiento del vecino generó un fuerte repudio y motivó la intervención del Tribunal de Disciplina del barrio.

La conducta infringe de forma directa el artículo 1.9 del reglamento interno, el cual estipula la prohibición absoluta del uso de armas de cualquier tipo y clase de proyectil dentro del ejido del complejo residencial. Asimismo, el apartado 1.11 consagra como norma básica de convivencia comunitaria la estricta conservación de la flora y la fauna autóctona.
Antecedentes de convivencia

Entre los residentes, el hecho reabrió el debate en torno a los recurrentes conflictos por la convivencia con la fauna local, una problemática que divide aguas en el barrio desde hace años.

Vecinos consultados por distintos medios señalaron que Favre ya arrastraba rispideces previas con otros habitantes y con las normativas internas del complejo, vinculadas tanto a la presencia de los carpinchos en su propiedad —afectada especialmente por su mascota— como a desacuerdos anteriores relacionados con elementos de gran porte vinculados a su actividad aeronáutica que pretendía conservar en la vía pública.