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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una nueva señal de moderación durante el quinto mes del año. Según los últimos datos oficiales presentados por el INDEC, la inflación mensual experimentó una reducción de medio punto porcentual en comparación con el registro de abril, quebrando las proyecciones previas del sector privado. Con este resultado, el indicador encadena dos períodos consecutivos a la baja.

En el plano macroeconómico, los primeros cinco meses del año cierran con un incremento acumulado del 14,7%. No obstante, la comparación con el mismo mes del año anterior revela que la inflación interanual continúa bajo presión, trepando al 33,2% (frente al 32,4% que se había reportado el mes previo).

El comportamiento de los rubros

El dato más alentador del informe radica en la inflación núcleo —aquella que excluye componentes volátiles o regulados—, la cual logró perforar el techo del dos por ciento para consolidarse en un 1,9%. Por el contrario, las tarifas y servicios regulados empujaron el índice hacia arriba con una suba del 2,4%, impulsada principalmente por los ajustes en las boletas de luz, agua y el valor de los combustibles.

Si se analiza el impacto por sectores, la dinámica de precios dejó el siguiente panorama:

·Los mayores incrementos: El segmento de Comunicación lideró las subas con un 3,4% debido a las actualizaciones en los abonos telefónicos, seguido por el área educativa con un repunte del 2,9%.

·Alimentos bajo la lupa: Esta categoría promedió un alza del 2,5% y fue la que más pesó en el bolsillo de los consumidores en casi todo el territorio nacional, empujada por los lácteos, el pan y los cereales. Dentro de este grupo, los productos estacionales treparon un 3,5% por el fuerte impacto de las verduras, un efecto que la baja en las frutas no logró contener.

·Las subas más leves: El sector de indumentaria y calzado apenas varió un 0,3%, mientras que las bebidas alcohólicas y el tabaco se mantuvieron en el fondo de la tabla con un avance del 0,8%.

Impacto geográfico

Las realidades regionales mostraron matices de consumo. Mientras que el encarecimiento de la comida fue el factor común en la mayor parte del país, la región del Noreste exhibió una excepción: allí el principal motor inflacionario fue el gasto en vivienda, traccionado por la actualización de los alquileres y el costo de las garrafas de gas.