Por: Pipo Rossi

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El 13 de Diciembre de 1939, durante la Presidencia de la República Argentina del Doctor Don Roberto Marcelino Ortiz y en el marco de la Segunda Guerra Mundial, se libró, cerca de las costas de Montevideo (República Oriental del Uruguay), la Batalla del Río de la Plata. En ella, se enfrentaron el Acorazado de Guerra alemán "Graf Spee" (al mando del Capitán Hans Langsdorff) y los Cruceros británicos "Exeter", "Ajax" y "Achilles". Allí, "el cañoneo se prolongó por varias horas, dándose como resultado una intensa lucha en aguas abiertas que fue relativamente pareja, a pesar de la superioridad numérica británica. El Graf Spee alemán, luego de varias maniobras de ataque, fue dañado, sufriendo 36 muertes y 60 heridos”. También, “el Exeter británico debió abandonar la lucha producto del daño que el Graf Spee le provocó”. Los otros dos barcos británicos, el Ajax y el Achilles, “terminaron en muy mal estado, demostrando la impresionante capacidad de fuego del acorazado alemán". De esta manera, con la derrota del Graf Spee, “la flota inglesa sufrió unos 72 muertos y 28 heridos”.
Luego, “los ingleses siguieron al Acorazado Graf Spee”, con nuevos refuerzos, “pero el Capitán alemán Langsdorff decidió entrar al puerto de Montevideo, poniendo punto final a la batalla".
Finalmente, el 17 de Diciembre, el Capitán del Graf Spee “tomó la decisión de hundirlo, para evitar que el Acorazado cayera en manos inglesas”. Así, “la mayoría de sus tripulantes escaparon a Uruguay y Argentina, donde mantuvieron una vida normal, bajo identidades falsas”. Este enfrentamiento fue la última batalla naval clásica, “sin submarinos ni aviones”.