El titular de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) del Ministerio Público Fiscal, Horacio Azzolin, aseguró que el robo de cuentas de Instagram como el sufrido por Editorial Chirimbote y Ro Ferrer “es una maniobra bastante común” en un momento signado por el aumento de los ciberdelitos a partir de que la gente está más conectada.

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El titular de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) del Ministerio Público Fiscal, Horacio Azzolin, aseguró que el robo de cuentas de Instagram como el sufrido por Editorial Chirimbote y Ro Ferrer “es una maniobra bastante común” en un momento signado por el aumento de los ciberdelitos a partir de que “la gente está más conectada y la cuentas ahora tienen un valor muy especial”.

En el actual Código Penal “no hay un artículo específico sobre la captación engañosa de datos tales como dirección, número de teléfono, DNI o cuenta de banco”, lo que también se conoce como “phising”, explicó Azzolin. “Es una maniobra bastante común, no necesariamente privativa de las comunicadoras feministas, es decir, puede tener o no que ver con eso, pero también las dos cosas pueden coexistir”, dijo.

“Si en un mismo momento las personas vinculadas a una determinada corriente ideológica son atacadas, podés sospechar que está la misma persona detrás. Yo no descartaría nada”, dijo. Consultado sobre si ha aumentado este tipo de ciberdelitos durante la cuarentena, Azzolin aseguró que “nosotros entendemos que sí”.

“La gente está más conectada y la cuentas (de redes sociales) ahora tienen valor muy especial porque se usan para adquirir bienes y servicios y suministrar información”, dijo. El fiscal especializado explicó que “hay dos o tres mensajes que son muy típicos” que se envían “a veces bastante el azar o tienen que ver con la que cantidad de seguidores de una cuenta. En todos los casos buscan tomar el control de ellas, borrarle el contenido y después venderlas a otras personas o pedir plata” a su dueño para recuperarla.

“En uno te avisan que violaste las leyes de copyright y te invitan a responderles para el caso que consideres que están equivocados. Si no, te suspenden la cuenta. Amablemente te dejan un link...”, contó. “En el segundo, te avisan que revisaron tu cuenta y que es elegible para su verificación (la tan ansiada insignia azul), para lo cual tenés que llenar un formulario al que se accede por un enlace... “, agregó.

Las medidas de prevención sugeridas son contraseñas fáciles de recordar pero difíciles de adivinar, que no tienen datos personales, no repetidas y cambiadas regularmente; doble factor de autenticación (solicitud de un código aleatorio luego de poner la contraseña); conexiones seguras; dispositivos seguros con sistemas operativos y antivirus; navegación segura (evitar abrir enlaces o adjuntos de origen desconocido) y monitorear los emails con alertas de inicio de sesión o para recuperar la contraseña que suelen llegar a la casilla.

Si la cuenta es vulnerada, hay mecanismos administrativos en Instagram y Facebook para intentar recuperarla y conservar capturas de pantalla también puede ser una medida preventiva para la recuperación. Vale recordar que las redes sociales como Instagram, Facebook o Twitter no se comunican con sus usuarios vía mensajes directos sino a través de notificaciones.

Azzolin remarcó que “uno tendría que tener con sus cuentas y sus plataformas digitales los mismos cuidados que nuestros bienes” materiales, y preservarlas con “contraseñas seguras igual que ponemos llaves y alarmas a nuestras casas”.