Sabemos que una sociedad sin formación es una sociedad vulnerable.

La imagen puede contener: cielo, nubes, exterior y naturaleza, texto que dice "LAS COLORADAS"

Ya que, el saber ayuda a las personas a aprender a ser lo que son capaces de ser.

Es por eso que como docentes, nos mostramos comprometidos ante la necesidad de asegurar el derecho a la educación, en un mundo paralizado y desconcertado, que intenta no perder la cordura ante un enemigo invisible y desconocido que avanza presuroso, invadiendo a muchos a pesar de todo.

Como profesionales, estamos preparados para trabajar en la diversidad y sabemos adaptarnos a los cambios, abordando emergentes y buscando infinidad de herramientas que nos permiten crecer ante la necesidad de enseñar.

Infinidad de veces, avanzamos contra la corriente, sin desistir, porque nos sabemos capaces de llegar a la meta pese a todo.

Con ideales de superación y lucha, conocemos de responsabilidades, de obligaciones, de trabajo en equipo y de vocación.

Hoy, frente a una realidad incierta, también encontramos nuestro espacio y pusimos en marcha nuestra convicción de educadores, brindando cada día a nuestros estudiantes, la posibilidad de acceder a su derecho como ciudadanos racionales, pensantes y legítimos.

Brindamos de nuestro tiempo personal, exponemos nuestra intimidad, restamos horas a nuestras familias, que intentan seguirnos el ritmo y ceden de su espacio para que nos brindemos abiertamente a nuestro trabajo.

Recibiendo satisfacciones, criticas productivas y otras no tanto. Demandas permanentes, reclamos, quejas, insultos. Y aun así, manteniéndonos al pie del cañón.

Escuchando que en casa se dificulta trabajar con los niños, que los hogares se han vuelto insostenibles, que los niños no logran hacerse la rutina, que las familias tienen muchas responsabilidades, etc., etc.

Pero ¿alguien se detuvo a pensar qué nos pasa a nosotros, que estábamos acostumbrados a estar en el aula, a tener nuestro espacio, a ver niños corriendo en los pasillos, atar cordones, curar raspones, secar lágrimas, descubrir talentos, escuchar historias y a recibir cada tanto de un estudiante el famoso: mamá o papá en lugar de seño o profe?

¿Alguien se puso a analizar, que también tenemos familias, hogares que atender, quehaceres diarios, demandas de nuestros hijos, y responsabilidades que van más allá de nuestra labor docente?

¿Fue capaz alguien, de pararse en la vereda del frente para ver que nuestra realidad no es tan diferente a la suya?

Nosotros, los docentes, también somos personas. Nos cansamos, nos frustramos, nos sentimos desgastados y muchas veces, también sentimos ganas de bajar los brazos.

Hoy en época de pandemia, seguimos sumando estrategias para que todos tengan la posibilidad de seguir aprendiendo; multiplicamos las ideas para que nuestros/as alumnos/as puedan mantener la conectividad con sus compañeros/as y con nosotros mismos; dividimos los espacios de nuestro hogar entre libros, planificaciones, pizarras, carteles, etc., para proponer las actividades más propicias.
Sin importar el horario, respondemos mensajes con tal de poder saber cómo están, cómo van con las tareas, qué necesitan, qué tenemos que modificar.

Llamamos una y otra vez a aquellos niños/as que no se conectan para preguntar qué pasa y cómo podemos ayudar. Y todo esto, lo hacemos porque seguimos creyendo que la educación es la llave para cambiar al mundo, para crear otros mundos posibles, para luchar contra la pobreza y el conformismo, para liberar el pensamiento y potenciar la razón.

Quizá, en más de una operación no llegamos al resultado correcto en el primer intento, pero aprendemos del error y seguimos avanzando.

No nos estamos quejando de nuestra profesión, amamos enseñar, amamos guiar a nuestros/as estudiantes en el camino del conocimiento, disfrutamos sus sonrisas, sus alegrías, sus diferentes habilidades, su espontaneidad, sus gestos, sus miradas, que en este tiempo tanto extrañamos. Sólo queremos que nos ayuden como familia, como sociedad, a lograr que la educación continúe con toda su magia y que nos respeten como educadores del futuro del mundo, porque la escuela la hacemos entre todos.

Como profesionales de la educación, día a día planificamos nuestras clases, buscamos la mejor manera de transmitir los contenidos a todos y cada uno, armamos videos, grabamos audios, nos reinventamos…y en ese proceso de reinventarnos, podemos observar que se van abriendo grietas, no sólo hacia afuera, sino también hacia adentro, generando asperezas incluso entre compañeros.

Porque nadie estaba preparado para ésto. Nadie esperaba que el único contacto posible con el otro, fuera a través de un audio o una pantalla… menos nosotros que basamos nuestro trabajo no sólo en la transmisión de saberes, sino también en el fortalecimiento de vínculos, en el intercambio y en la interacción permanente con el otro, poniendo día a día nuestro cuerpo ante todo.

Por eso…Exigimos RESPETO y EMPATÍA, porque nuestras mentes y corazones ya están muy debilitados y agobiados.

Necesariamente seguimos y seguiremos trabajando con pandemia y post pandemia, como si nada hubiera sucedido, bah! como lo hemos hecho siempre después de cualquier situación en la que le hemos puesto el hombro por más difícil que haya sido.

Todos analizan cómo salir adelante después de que la pandemia termine, pero ¿alguien más que nosotros pensó en los docentes?

Tal vez porque saben que siempre tuvimos la fortaleza y la capacidad de reinventarnos ante cualquier adversidad, y no sólo de pandemias, sino de tantas situaciones que se nos presentan como trabajadores de la educación, nadie piensa en nosotros.

Por eso, hoy decimos BASTA!!!, por nuestra salud,por nuestras familias y porque queremos estar enteros,cuando todo pase y nuevamente cada uno de nosotros se enfrente a la realidad poniendo cuerpo, mente y corazón, solitos frente a la diversidad del aula, nuestro lugar de trabajo.

Basta de criticas improductivas y de ataques sin fundamentos.

La educación no es tarea de uno solo, es una responsabilidad compartida entre docentes, estudiantes y familias, donde todos tenemos que asumir el compromiso de asegurar este derecho buscando herramientas pedagógicas y conocimientos que ayuden a todos y cada uno de los niños y niñas del mundo a crecer, sabiendo que con educación, sus sueños son posibles de realizar.

Abarzúa, Anahi del Carmen DNI 23.058.889

Adaro, Vanesa Janet DNI 29.736.273

Androschuk, Yesica Yamila DNI33.853.403

Antiñir, Aurora Trinidad DNI 33.615.582

Araneda, Cecilia Lorena DNI 30.080.296

Araneda, Eva Beatriz DNI 25.862.326

Araneda, Sonia Carolina DNI 36.840.547

Bascur, Cristina Elizabet DNI 37.946.723

Catalán, Florencia Micaela DNI 38.811.755

Chausino, Florencia Yamila DNI 40.271.478

Cofre, Cecilia Noelia Soledad DNI 34.658.176

Contreras, Martín Ezequiel DNI 38.811.256

Espinoza, Miriam Lorena DNI 27.987.173

Fuentes, Maria Elena DNI 23.428.034

Huayquillan, Elsa Mabel DNI 30.857.795

Lacuadri, Gabriela de los Ángeles DNI 20.886.069

Lino, Karen Marilin DNI 33.942.665

Mamani, Jonatan Gonzalo DNI 36.856.147

Matus, Maira Yohana DNI 34.337.463

Obreque, Andrea del Carmen DNI 25.911.617

Pérez Castillo, Natalia Romina DNI 33.637.006

Quidel, Maria Cristina DNI 17.873.173

Las Coloradas 15 de septiembre de 2020