La imagen puede contener: una personaEl intendente Gustavo Suárez cumplirá este 16 de setiembre el primer año de gestión de un gobierno que logró generar muchas expectativas que fueron cruzadas por el arranque con déficit económico, el temporal de viento que voló 80 techos el 11 de febrero pasado y, desde el 20 de marzo, el aislamiento por la pandemia. Suárez tuvo 5 meses de cierta normalidad y los otros 7 marcados por las contingencias: viento, lluvia, nieve y pandemia.

El mandato de Gustavo Suárez en la intendencia tenía todo servido para una gestión con solvencia económica y muchas obras. Pero las circunstancias del primer año afectaron el despliegue en ejecución de trabajos. El verano estuvo flojo de agua; luego golpeó el viento, vino la pandemia, luego la lluvia y las nevadas. Suárez atajó todos los penales que se podían atajar y gestionó bien los recursos para llegar a los afectados en cada una de esas situaciones.

Traducido a lo que piden los vecinos: no hubo mucho asfalto aunque si bacheo en una ciudad que era un colador y que, permanentemente requiere tapar pozos. Se colocó césped en varios paseos públicos, compró vehículos para el parque municipal, se construyó el nuevo edificio para el Juzgado de Faltas y se entregó una docena de viviendas y logró orden financiero.

Por otra parte, las grandes obras que se esperaban quedaron en carpeta por el déficit del gobierno provincial y el nacional que deben aportar fondos: la Ciudad Deportiva, el Parque Industrial, el sistema de cámaras de seguridad, asfalto en Universitario, Altos del Sur, Centenario y Otaño; el ramal norte de cloacas y las redes de gas en los nuevos loteos del sur de la ciudad. Tampoco pudo recuperar la subdistribución de gas para Teconogás Patagónica, la empresa de capital municipal.

La demanda de terrenos también ganó su espacio en la agenda pública, se produjeron tomas en distintos sectores de la ciudad que en algunos casos aún no se pudieron resolver y cuyo final es incierto.

Un dato a destacar de la gestión: se crearon programas sociales interesantes como el de “Intervención frente a situaciones de vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes" o el de asistencia a vecinos en situación de encierro.

No obstante, los vecinos de Plaza Huincul tienen claro que la gestión “todavía no empezó” y la expectativa se mantiene intacta. Habrá que ver cómo resuelve las ocupaciones y si logra poner en marcha la ejecución de obras básicas y necesarias o se inclina por las “grandes” como la Ciudad Deportiva o ambas. Pero lo cierto es que la sociedad de Huincul podría no digerir quedar nuevamente empantanada entre anuncios que no se concretan y promesas que no se cumplen.

Suárez montó una súper estructura de colaboradores que incluye Jefe de Gabinete y secretario de Gobierno pero que en los primeros 11 meses perdió dos integrantes de la primera y segunda línea.

Sin embargo, y esto es decisivo: tiene los fondos necesarios en el Enim para llevar adelante una gestión prolija y prolífica. Habrá que ver si empieza ahora o cuando amaine la pandemia.