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"Como venía el año, parecía que iba a ser el peor de la historia", señaló a Télam Néstor Cestari, presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola. "Pero a partir de que nos permitieron abrir, tuvimos trabajo hasta hoy. En 2020 las ventas aumentaron entre 35% y 40%".
Por Juan Manuel Colombo

El presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Néstor Cestari, confió en que el sector continuará con un incremento en las ventas en 2021, después de haber cerrado el año pasado con un aumento del "entre el 35% y 40%".

En un reportaje concedido a Télam, Cestari también proyectó que las exportaciones se recuperarán, tras la abultada caída de 2020, y remarcó la necesidad de una ley que defina qué maquinaria corresponde a la denominación de producción nacional y cuál no.

-Cestari, ¿Qué balance arrojó la industria de maquinaria agrícola en 2020?

-Como venía el año, parecía que iba a ser el peor de la historia. Empezábamos con los créditos y después se nos cortaban, como también se cortó Expoagro. También tuvimos las fábricas 15 días frenadas. Todo aparentaba malo. A partir de que nos permitieron abrir tuvimos trabajo hasta hoy. En 2020 las ventas aumentaron entre 35% y 40%. Hay que tomar en cuenta que realizamos ventas que todavía no entregamos: lo haremos dentro de seis meses, inclusive. Con todos los problemas que hubo, hicimos un muy buen balance. Si este año es parecido o con un poquito menos que el año pasado, somos felices.

De todas maneras, ese aumento no se refleja en la producción. Que hayamos aumentado las ventas en ese porcentaje no significa que estemos fabricando a ese nivel. Por eso, estamos tratando ver qué créditos hay para ampliaciones y compra de maquinaria para mejorar la tecnología y productividad.

-¿Qué ve para este año y qué le hace pensar que continuará el crecimiento de ventas?

-Dependemos del sector agrícola y este país depende del ingreso de divisas del sector agropecuario. Somos dependientes del campo y así como tuvimos un año muy malo como 2008, con la crisis de la 125, ahora que el campo esta produciendo, estamos trabajando. Vemos que el régimen de lluvias, que pintaba feo, ahora está un poco mejor; que los precios internacionales de los granos se están acomodando; y que mientras el Gobierno y el campo tengan una relación, que no sea matrimonial pero sí de convivencia, ya con que haya un crédito, que va haber, tenemos que tener un buen año. Estoy muy esperanzado en eso.

-Durante el año señalaron problemas con algunas importaciones ¿Se superaron?

-Hay problemas en la importación de todo por la falta de divisas. Los componentes nuestros lo estamos gestionando con la Secretaría de Industria y estamos demostrando que lo que se necesita es netamente productivo y no especulativo. Creemos que la Secretaría lo está entendiendo de esa manera y nos va a solucionar el problema. Si se demuestra eso, un poco más o menos tarde, lo van a liberar. Hay componentes importados que necesitan nuestras maquinas para completarlas.

-¿Cómo ve las exportaciones durante este año?

-El 2020 fue un año bastante quieto. La pandemia obligó a la gente a quedarse en casa. La maquinaria agrícola es muy importante mostrarla, hacer demostraciones en las ferias internacionales. La gente no las pudo palpar y a la gante de campo no le gusta comprar una foto. Eso nos llevó a que las exportaciones cayeran entre 20% y 25%. Este año no creo que se vaya a recuperar lo perdido de 2020, pero van a mejorar, porque la gente, si bien tiene el mismo problema, se está acostumbrando y empiezan a moverse mercados que estaban muy cerrados.

-¿De qué se trata el proyecto de ley de maquinaria agrícola? ¿Qué ventajas podría aportarle a la producción nacional?

-Lo que nosotros pedimos es esencial y es definir qué es producto nacional y qué es importado. Queremos poner las cosas en su lugar, o sea, qué se produce en el país y qué se arma en el país. Estamos pidiendo un sistema espejo de Brasil. Si voy a ese país y no fabrico el 60% del producto, se lo considera importado y no tengo acceso al Finame (líneas de financiamiento industrial del país vecino). Acá hubo gente que hizo una promesa de integrar en 4 o 5 años alguna maquina. Nunca lo hizo, las siguió armando y se le dio el nombre de industria nacional, pero si las desarmás dice industria brasileña o americana en todos lados. No queremos prohibir ninguna marca, sino que se distinga qué es nacional, para ubicarnos donde nos tenemos que ubicar. Los reintegros, los bonos de bienes de capital, las empresas multinacionales que decían que fabricaban acá, los cobraban. Las empresas del Mercosur tenían el acceso a los mismo créditos que nosotros, pero nosotros allá ninguna de esas cosas. No estamos en contra de ellas, trabajamos juntos, pero sepamos si es nacional o no.