A esta conclusión llegaron los economistas Joseph Stiglitz y Hamid Rashid, quienes afirman que las recompras voluntarias de deuda soberana "han demostrado su eficacia tanto en América Latina en la década de 1990" como en la reciente crisis griega.

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) podría instrumentar un programa voluntario de recompra de deuda soberana, utilizando los recursos disponibles, para aliviar la carga de la deuda de aquellos países con obligaciones abultadas.

A esta conclusión llegaron los economistas Joseph Stiglitz y Hamid Rashid en una columna publicada este domingo en el sitio de internet Project Syndicate.

Allí, Stiglitz y Rashid plantean que se debe aplicar "las recompras voluntarias de deuda soberana que están muy extendidas en el mundo corporativo y han demostrado su eficacia tanto en América Latina en la década de 1990 como, más recientemente, en el contexto griego, al tiempo que tienen la ventaja de evitar los duros términos que generalmente vienen con los canjes de deuda".

Tanto el estadounidense como el bengalí remarcan que "el principal objetivo de un programa de recompra sería reducir la carga de la deuda asegurando importantes descuentos (recortes) en el valor nominal de los bonos soberanos y minimizando la exposición a acreedores privados riesgosos. Pero un programa de recompra también podría diseñarse para avanzar en los objetivos de salud y clima, al exigir que los beneficiarios gasten el dinero que de otro modo habría ido al servicio de la deuda para crear bienes públicos".

Los expertos sugieren que "el FMI podría administrar un mecanismo de recompra multilateral, que puede utilizar los recursos ya disponibles, su función Nuevos Arreglos para Préstamo y fondos suplementarios de un consorcio mundial de países e instituciones multilaterales".

"Los países que no necesitan su asignación completa de Derechos Especiales de Giro, la unidad de cuenta del FMI, podrían donarlos o prestarlos a la nueva instalación. Una nueva emisión de DEG, para la cual existe una clara necesidad, podría proporcionar recursos adicionales. Para garantizar la máxima reducción de la deuda para un gasto dado, el FMI podría realizar una subasta, anunciando que recomprará solo una cantidad limitada de bonos".

Ambos estiman que "más de 100 países de bajos y medianos ingresos aún tendrán que pagar un servicio combinado de $ 130 mil millones en deuda este año, alrededor de la mitad de lo cual se debe a los acreedores privados. Con mucha actividad económica suspendida y los ingresos fiscales en caída libre, muchos países se verán obligados a incumplir".

"Otros combinarán los escasos recursos para pagar a los acreedores, reduciendo los gastos sociales y de salud que tanto necesitan. Otros recurrirán a préstamos adicionales, pateando la poderosa lata en el futuro, aparentemente más fácil ahora debido a la inundación de liquidez de los bancos centrales de todo el mundo".

Finalmente, los economistas advierten que "desde la década perdida de 1980 en América Latina hasta la crisis griega más reciente, hay muchos recordatorios dolorosos de lo que sucede cuando los países no pueden pagar sus deudas. Una crisis de deuda global hoy empujará a millones de personas al desempleo y alimentará la inestabilidad y la violencia en todo el mundo. Muchos buscarán trabajo en el extranjero, lo que podría abrumar los sistemas de control de fronteras e inmigración en Europa y América del Norte".