El pronunciamiento del foro internacional se conoció en momentos en que la Argentina trabaja en la elaboración de una nueva propuesta de deuda para ser presentada a la SEC y en medio de la discusión desatada con un grupo de bonistas en torno a las cláusulas que contendrían la emisión de bonos que se emplearán en el canje.

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El Club de París dejó entreve que apoya el enfoque contractual de aplicar Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) mejoradas para emisiones de deuda de los países.

El pronunciamiento del foro internacional que agrupa a naciones acreedoras, se conoció en momentos en que la Argentina trabaja en la elaboración de una nueva propuesta de deuda para ser presentada a la SEC -el órgano de contralor bursátil de EEUU- y en medio de la discusión desatada con un grupo de bonistas en torno a las cláusulas que contendrían la emisión de bonos que se emplearán en el canje.

El enfoque moderno que plantea el Club de París acerca de las CAC mejoradas, según escribió en la memoria anual del organismo por el director gerente de la Asociación Internacional del Mercado de Capitales (ICMA), Leland Goss, es el mismo que pretende utilizar la Argentina para la nueva operación de reestructuración de la deuda.

Una parte de los acreedores, por su parte, piden la utilización de las CAC en desuso, que rigen en los bonos de deuda emitidos en el canje de 2005 y 2010.

Aquellas cláusulas fueron de "primera generación" y más favorables a los intereses de inversores, en términos de constitución de mayorías, en caso de un eventual incumplimiento en los pagos. La Argentina se encuentra en plena negociación con los acreedores para lanzar una nueva oferta que vence el próximo 24 de julio según el último cronograma establecido.

En base a datos del mercado, la última propuesta presentada por el gobierno argentino a los acreedores contempló un valor presente de 49,90 dólares por cada 100 dólares nominales de deuda vieja. Esa oferta no contempla la posibilidad de mejorarla con algún estímulo o endulzante -como puede ser la entrega de un cupón atado a las exportaciones o a la evolución del PBI.

En base a las mismas fuentes del mercado, la nueva oferta podría contemplar una mejora económica con la que el valor presente se ubicaría por encima de 50 dólares por cada lamina de 100 dólares de deuda vieja.

Uno de los puntos de conflicto que se pusieron de manifiesto en los últimos días tuvo que ver con términos legales de la oferta. Allí la disputa entre la Argentina y los acreedores gira en torno a qué tipo de cláusulas se utilizará en los nuevos títulos que formarán parte del canje.

El artículo Goss remarcó que las CAC mejoradas , fueron "un logro significativo que utilizaron el 90% de la nuevas emisiones" que se hicieron a partir del 2014, y que fueron resultado de "un gran esfuerzo grupal con el apoyo del sector privado, así como del G20 (Grupo de los Veinte), el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco de Francia, el Club de París, el Tesoro de los Estados Unidos y otras organizaciones oficiales del sector".

Goss puntualizó que "los nuevos términos del contrato surgieron en respuesta a la acción de los acreedores holdout y su capacidad para frustrar y potencialmente derrotar la reestructuración de una deuda soberana exitosa", justamente debido a los casos recientes de la Argentina y Grecia.

Este esquema "contractual" es el que predominó en el mundo, en detrimento del enfoque votado en Naciones Unidas por el 2015, de formar un tribunal ad hoc para resolver quiebras de países, y que promovieron en estos últimos años economistas y premios Nobel de la talla de Joseph Stiglitz, y su discípulo y actual ministro de Economía argentino, Martín Guzmán.

Según especialistas consultados por Télam, en el marco contractual existe un vacío legal de cuestiones no escritas, que intenta ser explotado tanto por la Argentina como por los acreedores

Al respecto, Goss advirtió que "las reformas de los contratos de bonos soberanos tienen algunas deficiencias claras", en primer lugar porque "sólo pueden usarse desde el momento de su disponibilidad en nueva deuda: generalmente no es posible modificar retrospectivamente los términos de los bonos emitidos previamente".

A medida que la deuda de un soberano se reemplaza por bonos con los nuevos términos, explicó, el riesgo de interrupción del holdout se reduce, pero ese riesgo continúa hasta que suficientes bonos nuevos con los nuevos términos reemplacen los bonos antiguos.

En segundo lugar, advirtió que "cambiar los términos de la deuda soberana (fuera de la zona del euro) casi siempre será voluntario".

El especialista alertó que "puede haber una línea muy delgada en el intento de optimizar los incentivos entre inversores y prestatarios, que es difícil de lograr", y deslizó por último que la solución última depende de la voluntad de las partes, más que de reglas establecidas, y no ocultó su preocupación al respecto en el contexto de la pandemia mundial y la amenaza de varios defaults soberanos en puerta.