Fue un artillero temible. Debutó en Unión, se consagró en San Lorenzo y jugó en Sevilla, la Selección Nacional y Boca, entre otros grandes, antes de retirarse en ligas menores en 1988. Hoy busca talentos para el club de Boedo.

Por José Pommarés
Amado por la grey azulgrana, respetado por los máximos artilleros del fútbol, el santafesino Héctor Horacio Scotta, que hoy cumple 70 años, se animó a definir a Diego Armando Maradona como un "armador del juego" y a Lionel Messi como un "goleador de raza", y de eso sabe porque "El Gringo" infló las redes 60 veces en 1975.

Aunque los números son fríos, la marca del "Gringo" se encargó de calentar los corazones y las gargantas de los hinchas sanlorencistas, que celebraron sus 32 tantos en el Torneo Metropolitano y los 28 del Nacional ese año.

Atrás habían quedado los 47 goles que anotó el paraguayo Arsenio Erico en la temporada de 1937, y Scotta ni en su sueño más alocado hubiese pensado que había sacado "chapa" para ser convocado a la Selección Argentina y ser transferido posteriormente al Sevilla de España.

"Ni Lionel Messi hizo sesenta goles en una temporada", dijo sin ruborizarse el "Gringo" Scotta, aunque con "respeto y admiración" por el astro del Barcelona.

En rigor, el capitán del club catalán superó esos números pero en un fútbol con mayor cantidad de partidos. En la temporada 2011-12, Messi anotó 73 tantos y en la siguiente consiguió 60. Tomando en cuenta año calendario, 2012 fue su mejor período con 91 festejos (79 con Barcelona y 12 con Argentina).

El presente de Scotta lo sitúa en la Ciudad Deportiva de San Lorenzo, los sábados por la mañana, "trabajando en el recreativo", y con su ojo de lince que tenía para el gol, para observar a los "pininos" que tal vez se conviertan en cracks del futuro.

En un mano a mano con Télam, contó que se "hizo" de San Lorenzo en 1971, cuando llegó a Boedo proveniente de Unión de Santa Fe, con un ocho en la espalda, pero recordó que fue el técnico Rogelio Domínguez, quien lo puso de "delantero", posición que adoptó definitivamente.


Scotta nació en San Justo, Santa Fe, el 27 de septiembre de 1950, y se "escapaba del colegio" para jugar en los potreros de su pueblo, y un día se "anotó" para jugar la liga local para Tiro Federal de esa ciudad.

"Alguien me llevó a Colón de San Justo para jugar en la liga santafesina, y como volante por derecha", dice Scotta con precisión. "Íbamos a las canchas en la caja de un camión, mezclados con la hinchada, y el chofer nos pedía que nos agacháramos cuando pasábamos por alguna caminera", recuerda.

Y en 1970 se incorpora a Unión de Santa Fe, y convierte nueve goles ese año, siempre jugando de ocho, pero su destino estaba marcado, y en 1971 llegó con su valija llena de "ilusiones" de "triunfar en la "gran capital", y recaló en la adoquinada avenida La Plata, en pleno corazón de Boedo, y el viejo "Gasómetro" le abrió sus puertas.

Su debut con la azulgrana fue el 11 de abril de 1971 en ese estadio y el "Ciclón" se impuso por tres a cero a Atlanta (goles de Ramón Heredia, Antonio García Ameijenda y Daniel Gil, en contra).

Desde ese día, con mezcla de humor y sinceridad, Scotta admitió: "Me insultaban de lo lindo desde la popular, porque me erré varios goles en el afán por anotar mi primer tanto, pero estaba convencido de que pronto iba a llegar mi momento".

El gran día llegó, y de local, el 9 de mayo. San Lorenzo triunfó 2 a 1 ante Independiente, con goles Rodolfo Fischer (15m.PT) y el "Gringo" (35m.ST).

Para Scotta los técnicos que le dejaron sus mejores "enseñanzas" fueron el inefable Juan Carlos "Toto" Lorenzo y don Osvaldo Zubeldía, y de los que jugaban en "su puesto" no dudó en citar a "Raúl Bernao, el uruguayo Luis Cubilla y René Houseman".

Entre esa "raza" de punteros o wines, el "Gringo" lo puso a Oscar Ortiz como a uno de los mejores "compinches" porque siempre le daba el pase "justo y preciso" para que el se "luciera" inflando redes.

De los otros "delanteros", los nueve de área, Scotta citó a Carlos Bianchi, Ricardo Gareca, Luis Artime y José Francisco Sanfilippo, con quién jugó en 1972, y a quienes nunca intentó "copiar" porque su estilo "se llamaba Héctor Scotta".

De los zagueros que le tocó sufrir en su carrera nombró a "Miguel Nicolau, Ricardo Pavoni y Roberto Rogel".

La prolífica trayectoria de Scotta se resume en sus pasos por Unión (1970), San Lorenzo (71 al 76), Sevilla, España (76 a 80), Ferro (80), San Lorenzo (81), Boca (82), Colón (83-84), All Boys (85), Chicago (86, y goleador en la B), Villa Dálmine (87), San Miguel (87-88), y Estudiantes de Buenos Aires, club que se retiró en el 88.

"Me operaron de apendicitis en el 88 y en la clínica decidí que no iba a jugar más y se los dije cuando volví de la intervención: 'se acabó el fútbol para mí'", señala con nostalgia.

"Tuve una gran depresión al dejar el fútbol, algo para lo que nadie te prepara" destacó con crudeza. "El 'Tano' Labonia, que fue compañero en Chicago, me llevó a trabajar al municipio de Malvinas Argentinas para darme una mano", reconoce.

El goleador, quien está en los corazones de todos los sanlorencistas, supo ganar tres torneos: el Bicampeonato de 1972 y el torneo Nacional de 1974. También es ídolo del Sevilla, donde marcó 53 goles en 101 partidos y es recordado como uno de los mejores artilleros que vistieron esa camiseta.

Scotta, con 140 tantos, es el cuarto goleador en la historia "azulgrana" después de José Francisco Sanfilippo (207), Rinaldo Martino (142) y Rodolfo Fischer (141).