A más de 130 días de encierro, especialistas advierten sobre las consecuencias negativas en el sistema inmunológico a futuro, pese al "boom" de las clases virtuales y a la demanda en el alquiler de máquinas que ofrecieron los gimnasios cerrados.

Por Florencia Alamos

Los entrenadores alertan sobre los riesgos de la falta de actividad física por el aislamiento.

El ejercicio físico es una de las actividades que tuvo que adaptarse cuando se decretó el aislamiento para frenar al coronavirus, por eso, a más de 130 días de encierro, especialistas advierten que el sedentarismo ganó terreno y alertan sobre consecuencias negativas en el sistema inmunológico a futuro, pese al "boom" de las clases virtuales y a la demanda en el alquiler de máquinas que ofrecieron los gimnasios cerrados.

"Todo cambió, hemos pasado de hacer actividad física en la vida diaria; movernos caminando o en bicicleta para hacer las compras o para ir a trabajar, de subir escaleras a estar en sedentarismo, encerrados en nuestra casa, muchos con depresión, estrés, ansiedad y en su mayoría aumentando de peso", dijo a Télam Martin Smith, profesor de Educación Física.

Según su experiencia, el encierro atenta contra la actividad física, –clave entre otras razones por ser la que disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y crónicas no transmisibles–, y empeora la calidad de vida, por lo que advierte que en los próximos meses el desafío será recuperar "el movimiento perdido" en este tiempo de cuarentena.

No es que el ejercicio físico no tenga su parte recreativa, pero su rol primordial es ser regulador del cuidado y la prevención de la salud: "Mejora el sistema inmunológico y la autoestima por la liberación de endorfinas por eso hay que remarcar que la actividad física es fundamental para el cuidado de la salud en cuarentena", definió el entrenador.
Smith le dedicaba unas 10 horas diarias a entrenar grupos en gimnasios y al aire libre en un parque de La Plata: "Con el aislamiento tuvimos que reinventarnos y comenzar a trabajar por plataformas como Zoom o Jitsi para que los alumnos puedan continuar moviéndose y se sientan contenidos", explicó.

"En mi caso un 70% del alumnado me siguió pero lo adjudico más a una cuestión de confianza y relación humana, ya que conozco dueños de gimnasios que cuentan que solo el 25% de los clientes continuaron abonados", advirtió.

Es que el impacto de la pandemia, además de afectar la salud de quienes dejaron de entrenar, también golpea en lo económico a los propietarios de gimnasios.

"Cuando se decretó la cuarentena decidimos, con el riesgo que implica, alquilar los materiales para poder sobrellevar los costos que tiene el local cerrado", dijo María Noce, profesora de Educación Física y una de las dueñas del Gimnasio 49, que tiene unos 250 socios.

Durante el primer mes de cuarentena, Noce alquiló solo a socios materiales trasladables como mancuernas y barras pero en el segundo mes, abrió el alquiler y lo extendió a máquinas como cintas o escaladores: "Hasta empezamos a vender materiales que teníamos de más, ya que no podíamos cubrir los gastos", explicó.
También ofrecieron "una preventa solidaria en la cual el socio pagaba dos meses y se le habilitaba un mes más, una manera de darle un beneficio por tener ese pago adelantado".

En relación a la virtualidad, su estrategia es la de ofrecer gratis clases en vivo por Instagram "para mantener socios y atraer a potenciales clientes", para cuando, protocolo mediante, puedan retornar a lo presencial.

En esa línea, Gympass la plataforma de Fitness que ofrecía planes de actividad física a empresas de todo el mundo, se diversificó y comenzó también a difundir entrenamiento personal 1 a 1 y clases de disciplinas como yoga o meditación.

Además, reconoció que el último trimestre tuvo un récord de nuevos clientes corporativos en su mayoría, buscando "una actitud de cuidar a su gente".

"El bienestar digital creció muchísimo en estos últimos meses. Nosotros logramos en tres meses, el número de usuarios que tardamos más de 6 años cuando eran solo gimnasios físicos", explicó a Télam Ricardo Guerra, CEO Cono Sur de Gympass, a la vez que remarcó que "deporte, nutrición y salud mental, son claves para mantener la población sana y los empleados productivos".

En ese sentido, dijo que descubrieron "grandes repercusiones a nivel laboral" y explicó: "Los empleados que son físicamente activos son más productivos en sus trabajos y por eso es importante que las compañías puedan ofrecer soluciones a la inactividad porque, la percepción de los empleados a quienes les ofrecen alternativas es gratificante y el empleado trabaja mejor. Esto lo estamos viendo y es un cambio", agregó.

La vuelta a la actividad al aire libre o dentro de establecimientos no será rápida ni uniforme, por lo que la Cámara Argentina de Gimnasios, que nuclea 850 locales de todo el país, informó que mantiene "permanente contacto" con las empresas damnificadas y autoridades nacionales, provinciales y municipales para "llegar a buen puerto con las aperturas", pero depende cada lugar y de la Fase en la que se encuentre.

"En varias ciudades de la provincia de Buenos Aires, se han abierto con protocolos estrictos que funcionan a la perfección", definió a Télam Adrián Stoll el vicepresidente de la Cámara.

El empresario enfatizó en que los rankings que consideran que la actividad es de contagio, son elaborados sin considerar estos nuevos protocolos elaborados por el infectólogo Daniel Stamboulian y abogó por la apertura para el sector ya que enfatizó: "Todas las informaciones de carácter científico han indicado que la actividad física es vital para mantener el sistema inmunológico bien alto".