El entrenador de Boca se refirió a la consagración al frente del equipo y en medio de la emoción le dio mérito a Gustavo Alfaro, el técnico al que reemplazó.

"Los jugadores son importantes, pero también es de Alfaro, porque sería injusto decir que sea todo mío. A veces es simple el fútbol", indicó Miguel Angel Russo.

Miguel Angel Russo, entrenador que tomó la posta y coronó a Boca Juniors campeón de la Superliga, reconoció esta noche la tarea cumplida por su antecesor, Gustavo Alfaro, quien dejó el cargo en diciembre pasado, tras la eliminación del equipo en semifinales en la pasada edición de la Copa Libertadores, a manos de River Plate.

"Sería muy injusto si me lo atribuyera yo solo, si no reconociera los méritos que tiene (Gustavo) Alfaro en este título", expresó el técnico platense, tras el triunfo 1-0 sobre Gimnasia, en la Bombonera, resultado que decidió el destino del campeonato, luego del empate 1-1 del subcampeón River frente a Atlético Tucumán.
"El equipo supo soportar la presión, se vino desde atrás y consiguió el campeonato. Los jugadores hicieron lo suyo también, obviamente", sostuvo el técnico xeneize que en este sprint de cierre de certamen consiguió seis de siete en triunfos y apenas igualó sin goles con Independiente (alcanzó 19 sobre 21 puntos posibles).

"Conseguir un título en esta institución es muy lindo. Mirá la emoción de la gente, esto no tiene precio", expresó Russo, quien ya había conocido la gloria con la entidad azul y oro, cuando condujo al equipo campeón de la Copa Libertadores en 2007, con Juan Román Riquelme como estandarte.

"Esta institución es tan grande que termina el festejo y ya nos ponemos a pensar en el partido del martes", amplió el DT, en relación al encuentro frente a Independiente Medellín (DIM) colombiano, por la segunda fecha del grupo H de la Libertadores.