La imagen puede contener: una persona, de pie, texto que dice "El Teniente General Jorge Rafael Videla jura como Presidente de Facto de la Nación Argentina (29 de marzo de 1976)."Por: Pipo Rossi

La década de 1970 se inició con la aparición del grupo guerrillero “Montoneros”, que “secuestró y asesinó al General Pedro Eugenio Aramburu, ex Presidente de Facto de la Nación Argentina”. Más tarde, realizó “atentados contra bases militares y policiales”.

En 1973, tras el retorno a la democracia, hubo una amplia participación política y social, con la llegada del Gobierno del Doctor Don Héctor José Cámpora, que empezó a disminuir “producto de las luchas facciosas del Movimiento Peronista”.

Posteriormente, durante las Presidencias del General Don Juan Domingo Perón y la Señora María Estela Martínez de Perón (Isabel), “la violencia se amplió”, cometiendo los grupos guerrilleros “Montoneros y Ejército Revolucionario del Pueblo” (ERP) más atentados y asesinatos, lo que obligó, a fines de 1975, al Poder Ejecutivo Nacional a firmar un Decreto autorizando a las Fuerzas Armadas a “aniquilar la subversión”. Paralelamente, y con los mismos métodos violentos, funcionó en el país un grupo para-estatal denominado “Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina), que lideró el Ministros de Acción Social de la República (y hombre fuerte del Gobierno), Señor José López Rega.

En otro orden, la crisis económica se consolidó y, producto del “Rodrigazo” (una devaluación del 150 % y un aumento de tarifas del 200%), se produjo “el primer Paro General de la Confederación General del Trabajo (C.G.T.) contra un Gobierno Peronista”.

En ese contexto, el 24 de Marzo de 1976, la “Junta de Comandantes en Jefes” de la Argentina (integrada por el Teniente General Jorge Rafael Videla -Ejército-, el Almirante Emilio Eduardo Massera -Marina- y el Brigadier Orlando Ramón Agosti -Aeronáutica-) destituyo a la Presidente Constitucional, Señora María Estela Martínez de Perón (Isabelita), y se hizo cargo del poder. Luego, dictó los instrumentos legales del “Proceso de Reorganización Nacional” y designó Presidente de Facto de la Nación al Teniente General Videla, quién además “continuó al frente del Ejército hasta 1978”. Así, en aquellas circunstancias, se inició la última Dictadura Cívico-Militar de la Historia Argentina (1976-1983).

Las primeras medidas del Gobierno Militar consistieron en “suspender la actividad política, prohibir a las agrupaciones de izquierda, mantener el Estado de sitio, crear Consejos de Guerra y volver a instaurar la pena de muerte”. Al mismo tiempo, en el país, “se intensificó la represión ilegal de activistas y simpatizantes de cualquier movimiento de protesta o crítica social”. Por lo que, durante éste período, “se produjo un verdadero terrorismo de Estado, que llevó al secuestro, desaparición y muerte de 8.960 personas”. Entre ellos, se pudieron constatar “estudiantes, obreros, sindicalistas, políticos y artistas”. Paralelamente, “los medios de comunicación fueron callados, por la feroz censura”. También, a lo largo de esos años, “surgieron grupos defensores de derechos humanos, que llevaron a cabo intensas campañas en la Argentina y en el exterior”, como las “Madres de Plaza de Mayo”, grupo formado por mujeres “cuyos hijos desaparecieron en dicha etapa”. Así, en 1977, empezaron a juntarse, para pedir por ellos, “en las Iglesias y frente a la Casa Rosada”. Más tarde, como las reuniones públicas estaban prohibidas, “las mujeres comenzaron a circular, con un pañuelo blanco en la cabeza, alrededor de la Pirámide que hay en la Plaza de Mayo”.

La política económica monetarista o neoliberal, desarrollada parcialmente por el primer Ministro de Economía de la Dictadura (Señor José Alfredo Martínez de Hoz), “alentó la apertura de la economía y la libre acción de los operadores financieros, produciendo el ingreso de capitales especulativos, cierre de fábricas, desocupación, aumento de la deuda externa y del costo de vida”. Para colmo de males, en 1978, “se estuvo a punto de ir a la guerra con Chile, por el Canal del Beagle, que sólo evitó la intervención del Papa Don Juan Pablo II”. Además, en dicho año, “Argentina ganó su primer Mundial de Fútbol, al vencer a Holanda por 3 a 1 (en el tiempo suplementario)”.

Posteriormente, en 1981 (luego del interinato del General Roberto Viola en la Presidencia de la Nación), llegó al poder el General Leopoldo Fortunato Galtieri quién, en 1982 (“en el marco de una fuerte crisis económica y social), recuperó las Islas Malvinas, envolviendo al país en una guerra poco planificada con Gran Bretaña”. Tras la derrota Argentina, en el enfrentamiento bélico, llegó a la Presidencia de Facto el General Reynaldo Benito Bignone, “quién convocó a elecciones para 1983”.

Finalmente, el 30 de Octubre, “el Pueblo volvió a las urnas y proclamó Presidente Constitucional, con el 52% de los votos, al Doctor Don Raúl Ricardo Alfonsín, candidato de la Unión Cívica Radical (U.C.R.), quién asumió el poder, el 10 de Diciembre, en el marco de amplias manifestaciones populares de apoyo al sistema democrático”. Se cerró así uno de los capítulos más trágicos de nuestra Historia, caracterizado por el miedo, la censura, el secuestro, la violencia y el terror por parte del Estado.