Por: Pipo Rossi


El 20 de Marzo de 1815 el General Don Napoleón Bonaparte, tras escapar de su exilio en la Isla de Elba, entró en París (Francia) sin disparar un solo tiro, junto a 250.000 soldados voluntarios y de su "Guardia imperial", comenzando así su último ciclo político y militar conocido como “Los 100 días”. Las tropas que envió el Rey Luis XVIII Borbón, para bloquear su llegada, no hicieron nada para impedir que el ex Emperador llegara a la capital, mientras que "varios miles se les unieron a sus propias filas".
La población, harta del despotismo de la Monarquía Borbónica, hizo que el General Don Napoleón recupere fácilmente el poder. Si bien el año anterior el ex Emperador fue vencido y forzado a exiliarse, en la mentalidad de los franceses, sacudidos aun por los cambios de la Revolución Francesa, buscaron revivir su viejo orgullo militar mediante el General Don Bonaparte.
Paralelamente, en aquel contexto, la noticia causa consternación en las potencias europeas y varias rompieron relaciones con Francia, aislándola.
El General Don Napoleón, que buscó acuerdos diplomáticos con los países europeos, fue rechazado por todos y no tuvo más remedio que expandirse hacia Holanda, en búsqueda de recursos, ante el inminente avance franco-prusiano, en Junio, para quitarlo del poder.
Esta movida político-militar arrastró a Europa a una nueva guerra entre Gran Bretaña y Prusia contra Francia, que finalizó en la Batalla de Waterloo con la derrota del General Don Bonaparte, su nuevo exilio a la Isla de Santa Elena y el fin del republicanismo francés hasta 1830.