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Por Pipo Rossi

En 1841 el Presidente del Perú, Señor Don Agustín Gamarra, intentó sumar a Bolivia a sus territorios, que recientemente se había separado, tras el fin de la "Confederación Peruano-Boliviana". El avance peruano encontró diversas dificultades por la elevada moral de las tropas bolivianas que, dirigidas por el General José Ballivián, “sentían que era hora de defender la soberanía de su país”.

El 18 de Noviembre, en la Batalla de Ingavi (departamento La Paz), “unos 3.500 bolivianos armaron las defensas contra un ejército peruano de 5.000 hombres”. Iniciado el enfrentamiento, la carga fue de los peruanos “que intentaron asegurar rápidamente las posiciones”. La buena organización boliviana permitió que, en medio de ésta batalla, el Presidente de Perú, Señor Don Gamarra, “fuera alcanzado por un disparo certero que lo dejó agonizante en el piso”. Al conocerse la noticia de la muerte de Gamarra, no tardó en cundir el pánico entre las tropas peruanas, “acabando en la dispersión y derrota total”.

La batalla arrojó unos 700 peruanos muertos, 2.000 heridos y cientos de prisioneros. Por el lado boliviano, estos sufrieron 215 muertos y casi 500 heridos.

Pocos días más tarde, el ejército peruano se retiró de Bolivia, “frustrándose el intento de invasión”. Así, se produjo la consolidación de Bolivia como república soberana, estableciéndose el General Don José Ballivián “como Presidente legítimo”.
Finalmente, el 7 de Junio de 1842, se firmó el "Tratado de Puno", que puso fin oficialmente a la guerra.