La imagen puede contener: una persona, sombrero y textoPor Pipo Rossi

El 25 de Mayo de 1453 Mehmet II "el Conquistador" entró en Constantinopla, capital del Imperio Bizantino. Este acontecimiento marcó la fecha en que el Imperio Otomano consiguió una gran autoridad en el Mediterráneo, y cerró para los europeos el acceso al mar Negro y por lo tanto su vía de comunicación con la India, obligándolos a buscar nuevos caminos que, en 1492, condujo al descubrimiento de América por Cristóbal Colón.

Más tarde, Selim I, conquistador de Siria, Arabia y Egipto, adoptó el título de "Califa" tras la toma de La Meca. El 6 de Noviembre de 1494 nació, en Trabzon (Trebisonda), su hijo, llamado Solimán, quien, en 1520, tomó el mando del Imperio para engrandecer su poder con una política de expansión en Europa.

Al año siguiente, en 1521, conquistó Belgrado. Luego, en 1522, en la isla de Rodas, obtuvo la capitulación de los Caballeros Hospitalarios de San Juan, con lo que a partir de entonces el tráfico marítimo veneciano y genovés quedó bajo su control.

Finalmente, con su victoria en la Batalla de Mohács, acabó con la independencia de Hungría e impuso en el trono a Juan Zapolya, vasallo del Imperio Otomano.
A la propagación del Imperio de Solimán "el Magnífico" se opuso enérgicamente España, Austria, Polonia y Venecia.

El Rey Carlos I de España (y V de Alemania) fue el líder de esa oposición, pero, el Monarca de Francia, Francisco I (gran enemigo de Carlos), fue quien ofreció su ayuda a Solimán “con tal de frenar los dominios de Carlos”. La unión de Francisco con Solimán causó gran impacto para el mundo religioso, ya que el Rey Católico estaba ofreciendo su ayuda al infiel.

Con gran astucia el Sultán supo sacar provecho del río revuelto que era por aquel entonces Occidente, "desangrado y dividido por guerras de religión y con fronteras movedizas que respondían a un verdadero mosaico de ambiciones". Al invadir Hungría, Solimán dio una gran ayuda a la "Liga Clementina" (encabezada por el Papa Clemente VII y que, además del Vaticano, reunía a Francia, Florencia y Milán) contra Carlos I.

En 1529, atacó por primera vez Viena (Austria), campaña en la que fracasó, pero que volvió a intentar en 1532, año en el que Carlos I hubo de pactar con los protestantes para lograr rechazar la ofensiva.

Más tarde Solimán dirigió sus conquistas fuera de tierras europeas, “invadiendo Bagdad y Mesopotamia y llegando hasta la India”, pero a la muerte de su vasallo Juan Zapolya, en 1541, Hungría quedó anexionada al Imperio Otomano y, en 1543, el mismo año en que Persia pasaba a sus dominios, Fernando I de Hasburgo, hermano de Carlos I, “fue obligado a pagar al Imperio un tributo anual de 30.000 ducados”. Precisamente como consecuencia de la negativa de su sucesor, Maximiliano II, a pagar el tributo, se produjo, en 1566, el asalto turco a Szeged, ciudad defendida por el húngaro Zriny, donde encontró la muerte Solimán.