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Por Pipo Rossi

La Reina María Antonieta nació, en Viena (Austria), en 1755, “en el seno de la familia real de la Casa de los Habsburgo”. Más tarde, en 1770 (y con solo 14 años), se casó con el futuro Rey Luis XVI de Francia, “en un intento por estrechar los lazos entre dos enemigos históricos, la Casa de Habsburgo y la Casa de Borbón”. Luego, se radicó en Versalles.

Paralelamente, Francia “hacía recaer todos los impuestos importantes sobre el Tercer Estado (la burguesía y el campesinado), mientras que dejaba afuera al Clero y la Aristocracia que además eran dueños de las tierras”. Así, el sistema feudal explotó “tras la enorme crisis del aparato económico, donde luego de gastar fortunas innecesarias en la guerra de independencia estadounidense recurrió a préstamos y créditos que vaciaron al Estado francés en su totalidad”.

En 1787, se propuso hacer caer impuestos sobre el Clero y la Nobleza, “lo que llevo a la protesta de estos que acabo, al año siguiente, con la convocatoria de los Estados Generales”.

La Reina Antonieta, lejos de la situación que atravesaba Luis XVI, “se mantuvo con calma”. Con la destitución del Ministro Necker y la toma de la Bastilla, en 1789, por el pueblo parisino, el Rey Luis XVI cedió en varios aspectos y ahí sí, María Antonieta entendió lo preocupante de la situación.

En Julio, la familia real vio a los campesinos asaltar y quemar castillos de señores. En octubre fue asaltado el Palacio de Versalles y la familia real debió trasladarse a las Tullerías, en París. La Reina María Antonieta “sintió miedo, sobre todo por sus hijos”.

Paralelamente, en Francia continuó el proceso revolucionario, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y, tras el intento de fuga de la familia real (en 1791), “le restó apoyo al Rey Luis XVI”.

Más tarde, en 1792, el Pueblo parisino asaltó el Palacio de Tullerías y Luis XVI fue capturado, encarcelado y, en Enero de 1793, ejecutado. Luego, el 16 de Octubre, la Reina María Antonieta fue guillotinada en París. Así, falleció “la persona que despertó odio, rencor y asco en el Pueblo francés (sobre todo en los sans-culottes), debido a sus extravagantes vestimentas o sus declaraciones desafortunadas, burlándose del hambre que sufrían sus súbitos”.

Finalmente, se cuenta, que mientras esperaba la ejecución, María Antonieta “perdió el color natural de su cabello que se volvió canoso”.