Por Pipo Rossi

Luego de la devastadora bomba atómica de Hiroshima, que literalmente borró la ciudad, el Emperador Japones Hiroito reunió a su Consejo de Guerra para elaborar un corto pedido de 4 condiciones para la rendición de su país. Allí, se expresaba: "que se preservara el kokutai (el sistema imperial y la política nacional), que el Estado Mayor tuviera la responsabilidad del desarme y desmovilización, la no ocupación del Japón y que la obligación de castigar los crímenes de guerra recayera en el gobierno nipón".

Los Estados Unidos tomaron esto como una dilación por lo que adelantaron, del 11 al 9 de Agosto, el segundo ataque, para ello subieron la bomba “Fat man” al Boeing B-29 Superfortress, bautizado “Bockscar”, que despegó de la base de Tinian a las 2:15 con destino a la ciudad de Kokura. En el trayecto se les informó que una densa tormenta cubría la ciudad, "por lo que sería imposible enfocar el punto de impacto, por ello se desvían al blanco alternativo, Nagasaki".

Al igual que en la misión anterior, el Bockscar era acompañado por otros dos bombarderos B29, en uno de ellos se llevaban todo tipo de instrumentos de medición y en el otro cámaras para la filmación del evento al mando del director del proyecto Manhattan, Leslie Groves, responsable del diseño de la bomba.

A las 11:01 horas la “Fat Man” fue lanzada, explotó a 470 mts de altura, los 22 kilotones generaron una temperatura estimada de 3.900 grados Celsius y vientos de más de 1.000 km/h, que devastaron la ciudad matando de inmediato a 50.000 personas, por las quemaduras y la radiación hacia fin de año habían muerto 30.000 personas más.

Finalmente, los Estados Unidos aceptaron a medias los pedidos del Japón, pero el Emperador Hiroito, acorralado, aceptó la rendición que se hizo oficial el 2 de Septiembre de 1945 a bordo del USS Missouri.

Las 2 bombas de Hiroshima y Nagasaki fueron las únicas bombas atómicas utilizadas contra la población civil y se cobraron en total 220.000 vidas y generaciones plagadas de malformaciones.