La imagen puede contener: una persona, textoPor: Pipo Rossi

El Doctor Don Elpidio González nació, en Rosario (Santa Fe), el 1 de Agosto de 1875. Más tarde, se recibió de Abogado y participó en la Revolución Radical de 1905 “al mando de un pelotón de milicianos”, motivo por el cual “sufrió encarcelamiento”.

El 2 de Abril de 1916 fue electo Diputado Nacional por la Provincia de Córdoba “cargo que ejerció sólo hasta el 12 de Octubre de ese año donde renunció, a pedido de su amigo el Doctor Don Hipólito Yrigoyen, para ejercer como Ministro de Guerra de la Nación (1916-1918) y luego Jefe de Policía de la ciudad de Buenos Aires (1918-1921)”.

Posteriormente, en 1922, fue electo, por la Unión Cívica Radical, como Vicepresidente de la República Argentina, “acompañando al Presidente Marcelo Torcuato de Alvear”.
Más adelante, durante la segunda Presidencia del Doctor Don Yrigoyen, “se desempeñó como Ministro del Interior de la Nación (1928-1930)”.

Luego, tras el fatídico Golpe Cívico Militar del 6 de Septiembre de 1930, “sufrió varios períodos de prisión”.

El Doctor Don González fue un hombre sencillo y muy austero, “que al llegar a la Vicepresidencia de la República declaró un patrimonio de 350.000 pesos de esos años y, tras el Golpe de Estado, debió pagar deudas por 65.000 pesos con el remate de su casa”. En sus últimos años, algo alejado de la política activa, se ganó la vida trabajando “como vendedor callejero de ballenitas, anilinas y pomadas para zapatos” y rechazo, en reiteradas oportunidades, “dinero, una vivienda y hasta una pensión vitalicia que el Estado le otorgó por haber sido Vicepresidente de la Nación”, argumentando que: “mientras pudiera trabajar no aceptaría ayuda de la República”.

Finalmente, a principios de 1951, fue intervenido quirúrgicamente y permaneció internado en el Hospital Italiano unos seis meses “pero más que por una convalecencia era porque no tenía donde ir, o quien lo pudiera cuidar”, y, en su última voluntad, expresó que quería: “Ser enterrado con toda modestia, como corresponde a mi carácter de Católico, como hijo del seráfico Padre San Francisco, a cuya tercera orden pertenezco, suplico con amor de Dios la limosna del hábito franciscano como mortaja y la plegaria de todos mis hermanos en perdón de mis pecados y en sufragio de mi alma.”

Tras su fallecimiento, acaecida el 18 de Octubre, el Gobierno del General Don Juan Domingo Perón Decretó “dos días de duelo” y sus restos fueron velados en el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) y depositados en el Panteón de Caídos en la Revolución de 1890.