La imagen puede contener: una o varias personas y textoPor: Pipo Rossi
Tras el Golpe Cívico-Militar del 4 de Junio de 1943, que puso fin a la “Década Infame en la Argentina”, el Coronel Don Juan Domingo Perón se convirtió en Secretario de Guerra y Jefe del Departamento Nacional del Trabajo, “que él transformó en Secretaria de Trabajo y Previsión”. Allí, realizó una fuerte política en beneficio de los sectores trabajadores, restableciendo leyes laborales desarrolladas durante los Gobiernos del Doctor Don Hipólito Yrigoyen, como “la Ley de ocho horas de trabajo, el descanso dominical, las jubilaciones pagas, el salario mínimo”, e incorporando nuevas, “como las pensiones a la vejez, los convenios colectivos, las indemnizaciones por despido, el Estatuto del Peón, las vacaciones pagas, etc.” Además, “creó tribunales de trabajo para dirimir las dispuestas en las organizaciones obreras”. Así, el ascenso del Coronel Don Perón, en la consideración popular, fue vertiginoso, “como su escala dentro de los organismos de gobierno”. A los cargos anteriormente expuestos, “se le sumó, en 1944, el Ministerio de Guerra y la Vicepresidencia de la Nación”. Esto despertó el recelo de un sector de los militares, específicamente de la Marina, “que advirtió su crecimiento político”. Paralelamente, por aquel entonces, “les molestó la vinculación del Coronel Don Perón con la actriz Doña María Eva Duarte y sus frecuentes apariciones públicas”.

Otro enemigo de peso fue “el Embajador de los Estados Unidos, Señor Spruille Braden”, quién “encontró punto de contacto entre las acciones del militar y la estrategia del fascismo”. Además, en Mayo, recién había finalizado la Segunda Guerra Mundial y “se tenía temor de caer en nuevos liderazgos de masas”. Por eso, “Braden combatió al Coronel Don Perón y no dudó en aliarse a los sectores políticos que se oponían a él”. Esta decisión, sumada a algunas acciones del Coronel que irritaron a los sectores del poder, confluyeron en la gigantesca “Marcha de la Constitución y la Libertad”, del 19 de Septiembre, que exigió “la entrega del gobierno a la Corte Suprema de Justicia”.

Finalmente, ante la presión de sus opositores, el Coronel Don Perón “renunció a todos sus cargos”, el 9 de Octubre de 1945, pero, al día siguiente, apareció en el balcón de la Secretaría de Trabajo y Previsión “para despedirse de los trabajadores”. Su discurso, donde llamó a la clase obrera a “defender sus conquistas laborales”, fue trasmitido por todas las radios del país.

Posteriormente, el 12 de Octubre, el Presidente de Facto de la Nación Argentina, General Edelmiro J. Farrell, “ordenó la detención del Coronel y su traslado a la Isla Martín García”. Paralelamente, “la negativa de los patrones de las fábricas a pagar el feriado del 12 de Octubre alertó a los trabajadores respecto de las efímeras conquistas sociales si no contaban con un respaldo oficial”.

En ese contexto, “el Señor Don Cipriano Reyes, Secretario General del Sindicato de la Carne, recorrió fábricas llamando a los obreros a ir a la Plaza de Mayo”. Además, la Confederación General del Trabajo (CGT) organizó un paro para el 18, pero el 17 de Octubre se produjo una amplia movilización popular. “Centenares de columnas de manifestantes, provenientes en su mayor parte del cinturón del Gran Buenos Aires, marcharon a Plaza de Mayo y exigieron a viva voz la aparición del Coronel Don Perón”.

Finalmente, luego de algunos cabildeos en el Gobierno, se decidió ir a buscar al Coronel quién, pasadas las 23 horas, “apareció en el Balcón de la Casa Rosada”. El Presidente de Facto, General Don Farrell, después de presentarlo como: “el hombre que supo ganarse el corazón de todos”, le dio la palabra. El Coronel Don Perón dio un discurso que fue aclamado por la concurrencia, iniciando una nueva etapa en la vida política Argentina.
El Historiador Forjista Don Raúl Scalabrini Ortiz expresó, con respecto al 17 de Octubre: “Era el subsuelo de la Patria sublevado (…). Éramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía (…). Eran los hombres que están solos y esperaban sus tareas de reivindicación”.