Un tema que causó mucho malestar con el ex entrenador de River hoy exitoso técnico de Atlético Madrid, Diego Simeone, fue que el "Cholo" se llevara de Núñez a su hijo Giuliano al club "colchonero".

La controvertida situación con el chico de 17 años, con edad de sexta división, quedó resuelta cuando hoy la FIFA determinó que Giuliano Simeone es jugador del Atlético Madrid.

Si bien ahora los dirigentes riverplatenses harán un descargo ante el máximo organismo internacional buscando que les reconozcan un porcentaje de una futura transferencia del delantero que aún tenía contrato con el "millonario", no ocultan el malestar con el "Cholo" ni con el club español con el que tenían una muy buena relación desde que concretaron la transferencia de Kranevitter en 2015.

Pero más allá del enojo que provoca la cuestión económica, en River se sienten decepcionados por la actitud que tomó un técnico que pasó por el club y que le confió al club el crecimiento futbolístico de sus tres hijos.

Con la salida de Giuliano, el técnico, que acaba de casarse el pasado fin de semana en la localidad italiana de La Toscana, ya tiene a sus tres varones viviendo en Europa como pretendía: Giovani está en el Cagliari, Gianluca en el Ibiza y ahora Giuliano en el Aleti.

En Núñez esperaban que el club español procediera como se hace habitualmente cuando un club extranjero pretende llevarse a un juvenil que no cuenta con un vínculo formal: se establece un acuerdo por un porcenataje en el caso de una venta posterior -como ocurrió con el Pescara cuando se interesó en Marco Burruchaga, hijo de Jorge, que también jugaba en las inferiores riverplatenses- y así se evitan conflictos.

Esta vez no fue así y en River están molestos con Simeone padre, que tras casarse con la entrerriana Carla Pereyra disfruta ahora de tener a sus cinco hijos viviendo en Europa, ya que con su nueva esposa (estaba separado de Carolina Baldini) tuvo dos hijas: Francesca y Valentina.