La imagen puede contener: una o varias personas y personas de piePor: Pipo Rossi


El Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán bajo la Presidencia del Doctor Don Francisco Narciso de Laprida (Diputado por San Juan) y la Secretaria del Señor Don Juan José Paso (Diputado por Buenos Aires), sesionaba firmemente cuando, el 9 de Julio de 1816, el Doctor Don Paso, exuberante, pregunto a los 29 Diputados presentes: “Si querían que las Provincias Unidas fuesen una Nación libre e independiente de los Reyes de España y su Metrópolis”. La respuesta afirmativa fue unánime, “lo que despertó el entusiasmo y el griterío aprobador del numeroso público que se había agolpado en las ventanas de la Casa de Tucumán”.

Aquella declaración de Independencia, fue un acto de valor y coraje, al proclamarse en el peor momento de la Emancipación Americana.

En el norte del Continente Sudamericano, “el General Don Simón Bolívar había sido derrotado. Chile estaba nuevamente en manos de los realistas. Los españoles amenazaban Salta y Jujuy, siendo contenidos apenas por las guerrillas de los gauchos del General Don Martín Miguel de Güemes”. Para complicar más el panorama, “el Señor Don Fernando VII había recuperado el trono de España y preparaba una expedición cuyo destino sería el Río de la Plata”. Además, “en Europa prevalecía la Santa Alianza, luego de la derrota del General Don Napoleón Bonaparte, contraria a las ideas republicanas”.

A todo esto hay que agregar la virtual ocupación de la Banda Oriental por los portugueses, “defendida heroicamente por los hombres del Protector de los Pueblos Libres, General Don José Gervasio Artigas”.

En ese momento crítico para los criollos, como se puede inferir, y gracias a las convicciones de grandes hombres como los Generales Don José Francisco de San Martín, Don Manuel Belgrano y Don Güemes, entre otros, los habitantes de éstas tierras, en el extremo Sur de América, decidieron declararse independientes, iniciando un camino de luchas y consensos por constituir un país donde prevalezca la libertad, la igualdad, el respeto, la tolerancia, el trabajo, la educación y los derechos humanos, para sus hijos, y para todos los habitantes del mundo, que se establezcan y desarrollen, en éste gran suelo argentino.