La imagen puede contener: una o varias personas y textoPor: Mg Pipo Rossi

En 1578 el Señor Don Juan Torres de Vera y Aragón, sexto Adelantado del Río de la Plata, le recomendó al Señor Don Juan de Garay “que poblase una ciudad en el puerto de Buenos Aires” mientras él se iba a España a pleitear para retener la herencia de su esposa, la Señora Doña Juana de Zárate.

Dos años después, en Marzo de 1580, la expedición partió de Santa Fe de la Vera Cruz. “Por tierra, sobre la barranca de la costa, iba un gran arreo de hacienda. El grueso de la gente viajó en carabela, bergantines y 40 balsas. Diez españoles, cincuenta mestizos y centenares de pueblos originarios amigos integraban el grupo fundador”.

Al llegar, se instalaron en el antiguo sitio de Buenos Aires, algo más al norte del primitivo establecimiento fundado por el Señor Don Pedro de Mendoza, en la actual Plaza de Mayo.

La ciudad de la Trinidad, en el puerto de Santa María de los Buenos Aires, fue fundada el 11 de Junio. Ese día los Alcaldes y Regidores del Cabildo juraron sus cargos y el Señor Don Garay realizó el ritual prescripto: “desenvainar la espada, cortar unas hierbas en el aire y preguntar con voz temible si alguien se oponía a la fundación”.

La superficie se dividió en 250 manzanas “destinadas las céntricas a solares urbanos y el resto a chacras”. Una sola mujer, la viuda Doña Ana Díaz, figura en el reparto que benefició a Capitanes, órdenes religiosas, Soldados y simples pobladores. Entre ellos, había sobrevivientes de la Armada del Señor Don Mendoza, como el Señor Don Antonio Tomás, Maestro Naval.

En los primeros años, la pequeña ciudad necesitó la colaboración de Santa Fe y de Asunción para aliviar las penurias del vecindario. Salvados los inconvenientes de esa etapa, y a pesar de la prohibición de comerciar impuesta por la Corona Española, la Trinidad del Señor Don Garay, auxiliada por su excelente ubicación geográfica, creció en forma sostenida. Hacía 1600 “contaba con 500 almas, recibiendo refuerzo poblacionales venidos de España y de unos cuantos soldados desertores, retenidos de otros destinos”.