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Por: Mg Pipo Rossi

Cuántas veces se escucha decir el “día de la escarapela” como si fuese un día muy lejano, o una fecha que nunca llegará.

Sin embargo, aunque su origen es confuso y disputado, el Día de la Escarapela existe y es el 18 de mayo.

Este distintivo se usó cuando el Río de la Plata comenzaba a forjar su destino de pueblo soberano.

Dicen que por primera vez las cintas azules y blancas distinguieron a los patriotas durante las invasiones inglesas. También se comenta que French y Beruti repartieron cintas en aquel mítico mayo de 1810.

Otras versiones relatan que la escarapela fue utilizada por un grupo de damas de Buenos Aires al presentarse en una entrevista con Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, el 19 de mayo de 1810.

Lo cierto es que fue Belgrano quien oficializó el uso del distintivo que precedió a la creación de la bandera.
Por decreto del 18 de febrero de 1812, el Triunvirato creó, según el diseño propuesto por Belgrano, una “escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían”.

Los colores también abren debates profundos. Se dice que corresponden a la casa de los Borbones, que tienen el misticismo del manto de la Virgen de la Merced, o que guardan el romántico encanto de los colores del cielo.
Oficialmente, el Día de la Escarapela fue instituido por el Consejo Nacional de Educación el 18 de mayo de 1935.

La escarapela es un distintivo que se usa en todo el mundo, cada país tiene su escarapela porque no es un símbolo, sino un distintivo que sirve para distinguir los bandos. Pero tiene el valor de haber sido el precedente de la bandera, porque normalmente, tal como ocurrió en Argentina, se respetaron los colores de los distintivos usados en el campo bélico para crear el símbolo nacional que es la bandera.

Aún existiendo la Bandera Nacional, se usaron escarapelas como distintivo, tal es la escarapela rosista rojo punzó.

Del protagonismo de Belgrano en la creación de la escarapela, Belgrano, encontrándose en las costas del Paraná, solicitó a las autoridades de Buenos Aires el permiso para generar una escarapela distintiva del ejército patriota y fundamenta el pedido en la necesidad de distinguir a los patriotas de los enemigos.
Sugiere que el color sea azul y blanco”. Belgrano fue autorizado y le anunció al Triunvirato que el 23 de febrero de 1812 entregó las escarapelas a sus tropas para que “acaben de confirmar a nuestros enemigos de la firme resolución en que estamos de sostener la independencia de la América”.
Pocos, entonces, se animaban a usar la palabra independencia.