La imagen puede contener: una persona, textoPor: Mg Pipo Rossi

El tráfico de personas comenzó, en Brasil, con la colonización de su costa en el siglo XVI. Así, "por los puertos de las ciudades como Bahía, Recife y Río de Janeiro pasaron millones de esclavos, traídos del África durante más de dos siglos, quienes trabajaron en plantaciones de algodón, azúcar y, más tarde, café.

La movilización de esclavos fue tal que incluso en la Banda Oriental o Buenos Aires (dominio español) arribaron miles de esclavos del Brasil.

Luego, durante todo el siglo XIX, Brasil se mantuvo como firme defensor del sistema esclavista, "siendo uno de los baluartes de esta política explotadora incluso cuando todos sus vecinos habían abolido la esclavitud varias décadas antes". Pero, hacia fines del siglo, fue acorralado por varias potencias occidentales que le solicitaron la necesidad de abolir la esclavitud por motivos ético-morales y "sin más opciones la familia real tomó, aunque con reticencia, la decisión".

Finalmente, el 13 de Mayo de 1888, el Emperador Don Pedro II, mediante la “Ley Áurea”, Decretó la abolición definitiva de la esclavitud en su país. La norma "fue apoyada por el Senado del Imperio y había sido impulsada por la Princesa imperial Doña Isabel I de Bragança". Así, "los esclavos fueron liberados, sin indemnización para los dueños, poniendo fin al último baluarte esclavista de América, en lo que fue también uno de los últimos actos públicos del Imperio de Brasil que no tardó en convertirse en una República".