Por: Mg Pipo Rossi

El 14 de Abril de 1931, en Valencia, se proclamó oficialmente la Segunda República Española, tras las elecciones celebradas después de la dimisión voluntaria del General Miguel Primo de Rivera en las que, "a pesar de la victoria monárquica, los republicanos triunfaron en 41 de las 50 capitales de provincia". Así, ante el decidido impulso republicano, el Rey Alfonso XIII decidió abandonar el país, “por las presiones políticas que iban en aumento".

Paralelamente, en aquel contexto, se proclamó la “República Catalana" en Barcelona. También, este día, la bandera española cambió sus colores y se estableció un Gobierno Provisional, de tinte republicano, pero que gobernó en conjunto con diversos partidos de la época.

Posteriormente, durante la transición que duraría de Abril a Diciembre, "se aprobó la nueva Constitución y se iniciaron las primeras reformas sobre el Estado".

En la célebre Constitución de 1931, se destacó: "la libertad de expresión, circulación, culto (la más novedosa, donde ya no se daba prioridad a la mayoría Católica sino que sería un trato por igual incluso a las minorías), comercio y manifestación". El articulo más recordado fue el N°25: “No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones ni títulos nobiliarios”.

Finalmente, con la proclamación de la República, comenzó una etapa novedosa, pero no exenta de conflictos y disputas, que se prolongó hasta 1936, cuando explotó la Guerra Civil Española “que pondría fin a la República en 1939, con el ascenso del General Don Francisco Franco”.