La imagen puede contener: textoPor Pipo Rossi

El 15 de Febrero de 1898, en el puerto de La Habana (Cuba), el Crucero norteamericano USS Maine saltó en pedazos por una explosión en su proa que causó la muerte de 264 marineros y 2 oficiales. Este acontecimiento se dio en plena noche, “cerca de las 21:40 horas”. Posteriormente, los Estados Unidos acusó a España (que aun controlaba Cuba) de provocar la explosión, “iniciando la Guerra Hispano-Estadounidense”.

La situación entre Estados Unidos y España, por la cuestión cubana, era tensa, “puesto que el aumento de compra de azúcar de los estadounidenses a la isla, y el apoyo simbólico dado a varios levantamientos en años anteriores, llevó a que Estados Unidos manifestará su intención de controlar, al menos indirectamente, la isla”. Así, ante el hecho de la voladura del Maine, “la mayoría de los oficiales destinados a investigar el caso consideró la explosión como consecuencia de una combustión espontánea de polvo de carbón en el interior del barco”.

Como respuesta a este acontecimiento, el Presidente de los Estados Unidos, Señor McKinley, inició los preparativos bélicos para el conflicto, “que se iniciaron en Abril”.

Investigaciones posteriores llegaron a la conclusión que este hecho fue un auténtico ataque de “Falsa bandera” (ataque propio para justificar un accionar posterior) y que los estadounidenses “hicieron volar por los aires el crucero con la finalidad de empezar la guerra y poder extender todo el control en el Caribe y posteriormente las Filipinas”.

Finalmente, producto de esta guerra de sólo 3 meses, Estados Unidos se elevó como máxima potencia continental, absorbiendo varias ex colonias españolas, aunque el costo total de la contienda fue de 75.000 vidas.