El seleccionado juvenil cayó 1-0 en la última fecha del Hexagonal final del Sudamericano que se disputó en Chile y le sirvió en bandeja el primer puesto a Ecuador. Los chicos de Batista ya estaban clasificados al Mundial de Polonia y a los Panamericanos de Lima. Los brasileños quedaron afuera del Mundial.

Un penal ejecutado por Lincoln, que alcanzó a rozar el arquero albiceleste Manuel Roffo, fue la única diferencia del partido, a los 39 minutos de la primera mitad. Este resultado privó a los dirigidos por Fernando "Bocha" Batista de quedarse con el título en Chile, que pasó a manos de Ecuador, dirigido por el argentino Jorge Celico, que hasta este domingo había sido el único rival que le ganó a la albiceleste, y dos veces.

Tampoco le sirvió a Brasil la victoria, porque no le alcanzó la diferencia de goles para superar a Colombia, que se quedó con el cuarto puesto y último boleto al Mundial de Polonia 2019. Argentina, al igual que Ecuador y Uruguay, ya estaban clasificados al Mundial y a los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Entre la desesperación (y el apuro) de Brasil por conseguir los goles que lo depositaran en el Mundial y la tranquilidad (y especulación) de Argentina se armó un primer tiempo malo.

El conjunto verdeamarelho empezó a saltear líneas para romper la presión de Argentina y meterlo contra su área, lo que le permitió aproximarse con peligro. El gol, sin embargo, llegó a partir de una mala salida de Sosa, improvisado como central por la expulsión de Medina, que para colmo luego la tocó con la mano tras una bárbara atajada de Roffo.

Lincoln, con mucho suspenso y una forma muy particular de ejecución, cambió por gol ese penal que iba a terminar siendo la distancia definitiva. Es cierto que Argentina hizo méritos para empatarlo antes del descanso, donde la más clara fue un cabezazo pifiado de Gaich.

Después, en el complemento, también la pudo haber embocado Gonzalo Maroni, pero su enganche y remate de zurda se fue ancho. La última fue un cabezazo de Colidio que se fue muy cerca del segundo palo, sin que De la Vega llegue a empujar al gol que podía significar el título albiceleste.