Por Pipo Rossi

El 14 de Diciembre de 1928 el Presidente de la Nación Argentina, Doctor Don Hipólito Yrigoyen, recibió a su par electo de los Estados Unidos, Señor Herbert Hoover, “que se encontraba realizando una gira por Argentina y Chile, antes de asumir la Presidencia del país del norte”.

Por ese entonces, “Argentina y Estados Unidos no mantenían relaciones demasiado amistosas a causa, en parte, de la tradicional política exterior neutralista del Radicalismo, que había llevado al primer gobierno popular de la historia del país a oponerse a intervenciones norteamericanas en Países Latinoamericanos”. Por tal motivo, el Señor Hoover había sido recibido en el puerto de Buenos Aires al grito de “!Nicaragua! !Nicaragua!”.

En el encuentro, que mantuvieron ambos mandatarios, el Doctor Don Yrigoyen transmitió a su par norteamericano su profunda preocupación: “por el desconocimiento de la soberanía de los países de la región”. A lo que el Señor Hoover respondió que: “las intervenciones no se habían decidido en función de intereses económicos, sino para proteger los derechos de sus ciudadanos”.

Posteriormente, el Doctor Don Yrigoyen expresó: “La Argentina, ¿por qué no decir la América y el mundo?, espera que Estados Unidos, ya en el cénit de su engrandecimiento, en la cumbre misma de su pujanza y de su expansión, irradie altos valores espirituales y pacifistas, como el que lo llevará vuestro insigne Presidente desaparecido (en referencia al

Señor Woodrow Wilson), a convocar en Ginebra, después de la trágica hecatombe de la civilización contemporánea, a todos los Pueblos, para que, como bajo el santuario de una solemne basílica, reafirmaran para las naciones el precepto eterno y luminoso que el divino Maestro promulgó: ‘Amaos los unos a los otros’”.