La imagen puede contener: una o varias personasPor: Mg Pipo Rossi

El Dictador Portugués António de Oliveira Salazar sufrió, en 1968, un problema de salud, que lo obligó a delegar el mando en el Señor Marcelo Caetano. Paralelamente, la debilidad del régimen "frente a los intelectuales locales y las presiones externas" era controlada con mano dura por la PIDE ("Polícia Internacional e de Defesa do Estado").

La gema de la revolución fue una nota publicada por el General António de Spínola, en Febrero de 1974, donde se pronunció "en contra de mantener las fuerzas de ocupación militar en las colonias de Angola y Mozambique y la necesidad de una salida política para la prolongada Dictadura".

La "policía secreta del Estado Novo" presionó al Señor Caetano para que lo destituya, "provocando las primeras divisiones en las Fuerzas Armadas". Posteriormente, ante la convulsionada situación y una inminente revuelta civil, cuerpos de élite del "Movimento das Forças Armadas" (MFA), coordinados por el Mayor Otelo Saraiva de Carvalho, "ocuparon los aeropuertos y las principales guarniciones militares, la madrugada del 25 de Abril. Así, "Portugal amaneció tomada pacíficamente por las nuevas autoridades".

El Pueblo no quiso permanecer ausente del proceso que se iniciaba y "se sumó al movimiento". Una camarera, la Señora Celeste Caeiro, que regresaba a su casa con gran cantidad de claveles luego de un banquete, "se encontró con un grupo de militares en un tanque y, al conocer sus intenciones de no disparar, les colocó las flores en las puntas de sus fusiles". Este gesto fue imitado por la mayoría de las divisiones desplegadas por toda la capital, por lo que el movimiento tomó rápidamente el nombre de "La Revolución de los Claveles".

El éxito de la operación derivó en la casi inmediata democratización de Portugal que, en Abril de 1975, tuvo sus elecciones generales libres. Este cambio también marcó el fin de las colonias Portuguesas en África, que fueron abandonadas para que iniciaran sus procesos de independencia.